El
lapislázuli (piedra-azul) es una piedra semipreciosa
compuesta por al menos 14 minerales diferentes, entre
los que se destacan la lazurita, que le proporciona
su característico color azul, la wallostonita
y la calcita que producen sus vetas grises y blancas,
y la pirita que la decora con sus reflejos dorados.
HISTORIA
Y SIGNIFICADO
Por
su intenso y exclusivo color azul el lapislázuli
siempre ha sido símbolo de pureza, salud, elegancia,
suerte y nobleza. Es por ello que esta espléndida
piedra semipreciosa ha realzado las creaciones del hombre
desde hace más de 6000 años.
Los
sumerios, babilonios, sirios y egipcios, dieron esplendor
a sus mejores joyas utilizando lapislázuli proveniente
de Afganistán, de la misma mina que se explota
hasta hoy.
En
algunos pasajes bíblicos es descrito como zafiro;
los griegos le atribuían propiedades curativas
contra fiebres y la melancolía; los faraones
egipcios la utilizaron en sus principales tronos y máscaras
funerarias; Cleopatra utilizó el polvo de lapislázuli
como primer cosmético para ojos; los budistas
expresaban que otorgaba tranquilidad mental; los chinos
la agregaban a sus vestimentas y al pelo contando con
que les proporcionara suerte y salud.
Posteriormente,
durante el renacimiento, el polvo de lapislázuli
fue utilizado como un resistente pigmento azul que no
perdería su color. Leonardo da Vinci, Fra Angélico
y Albrecht Dürer, entre otros, usaron el “oro
azul” en algunas de sus pinturas más
valiosas. En esa época, su valor por gramo igualaba
el del oro. A fines del siglo pasado, Carl Fabergé
incorporó lapislázuli a sus más
preciadas joyas, y recientemente Paloma Picasso a las
suyas.
En
América por su parte, los Incas, los Molles,
Diaguitas y otras culturas precolombinas, han utilizado
el lapislázuli en máscaras y otros artefactos
por más de 2000 años, extraídos
del mismo depósito ubicado a 3600m de altura
en la Cordillera de Los Andes en la zona de Ovalle,
Chile, y que hasta hoy conserva el nombre de Las Flores
de Los Andes. LAS FLORES DE LOS ANDES S.A.